El trabajo había mantenido a Evan ocupado hasta muy tarde. Al llegar a casa a las diez, pensó que la joven que residía con él ya debería estar sumida en un profundo sueño. Su habitación se encontraba justo al lado de la de ella, por lo que no pudo evitar detenerse frente a la puerta y acercar su oreja a la madera, tratando de averiguar si, por casualidad, se encontraba despierta.
Sin embargo, no percibió ningún ruido, lo que confirmó su sospecha de que ella ya había caído en el sueño. Entró a s