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—Está bien, amor, te estaré esperando con Jessy. —Ambos asintieron de nuevo mientras sonreían y se despegaban lentamente de las manos, como si separarse fuera una tortura para los dos.
Demasiado exagerado para los ojos de cualquiera, pero no para el sentir de ellos mismos, ya que se amaban tanto que incluso esos minutos alejados los sentían como una eternidad, y más al saber que en ese momento podrían estar haciendo algo más productivo que una fiesta. Sin embargo, sabían que no les quedaba de o