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Sofía no dijo nada; no había nada que decir. Era mejor seguir el juego, aparentar como él lo estaba haciendo. Su cerebro y su boca no coordinaban en ese instante, y no quería cometer alguna estupidez. Levantó la mirada hacia Fernando, quien fruncía el ceño ante su semblante.
Joder, ¿se había dado cuenta? No, no lo creía, aunque tal vez sospechaba. Pero eso era igual de peligroso. Hugo sonrió al ver su postura y regresó la atención hacia su ahora socio, fingiendo perfectamente la situación. Jess