Me sobresalté al ser descubierta, pero no retrocedí. Al contrario, abrí la puerta más y entré al gimnasio.
—No te estaba espiando. Solo observaba —dije.
Luca no respondió. Volvió a levantar las pesas, ignorándome como si no estuviera allí.
Me quedé a su lado, con los brazos cruzados sobre el pecho.
—¿Sabes? Como médico, debería decirte que la forma en que levantas las pesas es incorrecta —dije.
Siguió en silencio. Las pesas subían y bajaban. Su respiración era regular, el sudor no dejaba de cor