POV DE ARYA
Tenía ráfagas de todo lo que había sucedido. El disparo, los gritos, el olor a neumáticos quemados.
Y Dante… mi inocente bebé, que de alguna manera había quedado envuelto en todo esto.
Con un jadeo ruidoso, desperté de golpe, pero me arrepentí al instante porque un dolor punzante recorrió todo mi cuerpo.
—¡Dios! —gemí, cerrando los ojos, pero ya era demasiado tarde.
El daño estaba hecho.
Había un dolor agudo y palpitante en mi sien, donde Marco me había golpeado. Y un dolor lacerant