POV DE ARYA
Pero Giovanni ni siquiera sabía dónde estaba. No sabía en qué avión me encontraba ni hacia dónde se dirigía.
Estaba sola. La comprensión me hizo llorar hasta quedar completamente agotada. A pesar del terror, mi cuerpo simplemente se rindió. Mis ojos se cerraron contra mi voluntad y me hundí en un sueño agitado y lleno de pesadillas.
Un dolor agudo en el rostro me despertó de golpe.
Marco estaba de pie sobre mí, con la mano levantada para otra bofetada. —Despierta. Hemos aterrizado.