PUNTO DE VISTA DE GIOVANNI
Por más que intenté concentrarme en los documentos frente a mí, las palabras de Enzo seguían resonando en mi cabeza.
“Te estás convirtiendo en alguien que no reconozco. En alguien de quien tu padre se avergonzaría.”
La culpa se asentó en mi pecho. Aunque había intentado enterrarla desde la noche anterior, se negaba a quedarse ahí abajo.
Y ahora, sentada frente a mí durante el desayuno, viéndola empujar la comida por el plato sin probar bocado, con la mirada fija en algún punto más allá de mi hombro… la culpa me aplastaba.
Parecía derrotada, como si algo vital se hubiera apagado detrás de esos ojos que normalmente chispeaban fuego.
Yo le había hecho eso.
Abrí la boca para decir algo, pero las palabras se quedaron atoradas en mi garganta.
¿Qué podía decir? ¿Perdón?
Eso sería una mentira, porque lo volvería a hacer si significaba mantener el control.
¿O tal vez decirle que me importaba? También una mentira, porque preocuparse complicaba todo.
Excepto que… ya no