Capítulo 99. Tropiezos.
El aroma a quemado se esparció rápidamente por la cocina.
—¿Axel…? —Alicia frunció el ceño, con un mal presentimiento.
Axel también lo sintió, se giró bruscamente hacia la estufa y…
—¡Mierda!
La sartén echaba humo y lo que alguna vez fueron huevos revueltos ahora era una masa carbonizada pegada al fondo.
Alicia soltó una carcajada y llevó sus manos al estómago mientras Axel, con una mueca de indignación, apartaba la sartén del fuego y la miraba con el ceño fruncido.
—No digas nada —le advirtió.