Capítulo 122. Capítulo final.
El aire era denso. La tensión se extendía como un manto invisible, cuando el hombre con un movimiento se removió, aún jadeante y con las marcas de los golpes en el rostro, bajo el agarre de los guardias. Sin embargo, su instinto de supervivencia era más fuerte, en un solo movimiento, pateó con fuerza el suelo, creando el impulso necesario para zafarse del agarre de uno de los guardias. Su codo impactó con brutalidad en la mandíbula del otro, logrando liberarse.
Los ojos de Guillermo se encendi