Capítulo 98. Un despertar diferente.
La luz del amanecer se filtraba suavemente por las cortinas, tiñendo la habitación con tonos dorados y cálidos.
Axel abrió los ojos con lentitud, su cuerpo aún pesado por el sueño, pero su mente se activó de inmediato al notar el peso ligero y cálido contra su pecho.
Alicia.
Ella dormía profundamente, su respiración pausada, su rostro relajado. Sus pestañas largas rozaban sus mejillas y su cabello caía desordenadamente sobre la almohada.
Axel no se movió. No porque no pudiera. Si, no, porque no