Capítulo 100. Café, orgullo y un enfrentamiento.
El café goteaba lentamente por la impecable tela del traje azul marino del hombre, formando manchas marrones que se extendían por su camisa blanca como una lágrima de café derramada por el destino.
Él soltó un gruñido bajo, observando su traje arruinado con una mezcla de incredulidad y furia contenida.
—Esto es una maldita broma… —murmuró, apretando la mandíbula.
Lola no pudo evitar sentirse culpable, sacó un pañuelo de su bolsillo y, sin pensarlo demasiado, intentó limpiar la mancha de su cami