Capítulo 121. Sombras en la arena.
El sonido de las olas rompiéndose suavemente contra la orilla creaba una melodía hipnótica. El sol del atardecer teñía el cielo de tonalidades doradas y naranjas, mientras la brisa marina traía consigo la fragancia salada del océano.
Stella y Guillermo caminaban descalzos por la arena húmeda, con los dedos entrelazados. Era su luna de miel, un viaje soñado después de la boda. Decidieron llevar a los niños con ellos, con la ayuda de una niñera, para no separarse ni un solo día.
—No puedo creer q