Capítulo 75. Sin escapatoria.
En la villa de Alicia, Guillermo comenzaba a despertar de su delirio febril. Abrió los ojos lentamente, encontrándose con la mirada preocupada de Stella.
—¿Dónde... dónde estoy? —murmuró confundido.
—Shh, tranquilo —respondió Stella, colocando una mano en su frente—. Estás en mi habitación. Te encontramos inconsciente en el jardín.
Los recuerdos comenzaron a inundar la mente de Guillermo. Había venido a buscarla, a explicarle todo.
—Stella, yo... —comenzó a decir, pero ella lo interrumpió.
—Aho