Capítulo 74. El verdadero rostro de Miranda.
Stella sostuvo el cuerpo inconsciente de Guillermo, su corazón latiendo desbocado.
—¡Alicia! ¡Ayúdame, por favor! —gritó desesperada.
Alicia salió corriendo de la casa, sus ojos se abrieron con sorpresa al ver la escena.
—¡Dios mío! ¿Qué pasó? —preguntó mientras ayudaba a Stella a sostener a Guillermo.
—No lo sé, lo encontré así en el jardín. Está ardiendo en fiebre.
Entre las dos lograron sostenerlo, hasta que llegaron el par de guardaespaldas y las ayudaron a subirlo a la habitación de Stell