Mundo ficciónIniciar sesiónEl clon de Nikolai se movía con la gracia letal de un depredador perfecto, cada gesto una imitación inquietante del hombre que Valeria había amado, pero desprovisto de todo lo que lo hacía humano.
Valeria permaneció inmóvil en el pasillo, su arma temblando en manos que de pronto parecían incapaces de sostener el peso del metal. El rostro ante ella era idéntico hasta el último detalle: la cicatriz sobre la ceja izquierda, la forma en que el cabello caía sobre la frente, incluso la manera en que ladeaba la cabeza cuando observaba algo con interés. Pero los ojos... los ojos eran pozos vacíos donde alguna vez había existido calidez.
—No eres él —susurró Valeria, su voz quebrándose en la última sílaba.
El clon sonrió, y fue esa sonrisa lo que finalmente rompió algo dentro de ella. Era perfecta en su ejecución t







