Mundo ficciónIniciar sesiónEl hospital en Ginebra olía a desinfectante y promesas rotas, con Valeria en cama recuperándose de cirugía en pierna mientras Aleksandr permanecía vigilante en silla junto a ella, negándose a dormir.
La luz del amanecer se filtraba entre las persianas venecianas, proyectando líneas doradas sobre las sábanas blancas que cubrían el cuerpo maltratado de Valeria. Había pasado seis horas en quirófano mientras los cirujano







