Mundo ficciónIniciar sesiónEl tiempo se fracturó en ese momento, dividiéndose en mil realidades posibles donde Valeria elegía diferentes opciones y todas terminaban en pesadilla.
Su mano temblaba sosteniendo el arma, el metal frío contra su palma sudorosa mientras Viktor mantenía el cañón de su pistola presionado contra la sien de Dmitri. El niño lloraba con sollozos entrecortados que desgarraban el alma de Valeria, sus pequeños puños cerrados contra el pecho de Viktor en un intento inútil de liberarse.
—Mamá, tengo miedo —gimió Dmitri, su voz quebrándose en un llanto que resonó en las paredes del pasillo destruido.
Valeria sintió que su corazón se desintegraba dentro de su pecho.
—Lo sé, bebé. Cierra los ojos —susurró, intentando mantener la voz firme aunque cada palabra le costaba un pedazo de cordura.
Aleksandr







