Mundo ficciónIniciar sesiónLas 48 horas comenzaron a contar con la precisión cruel de una bomba de tiempo, cada segundo marcado por el tic-tac del reloj de la cocina que de repente sonaba ensordecedor en el silencio tenso de la casa.
Valeria permaneció inmóvil frente a la pantalla del ordenador portátil, donde el video había terminado de reproducirse pero la imagen final seguía congelada: Nikolai, ensangrentado y exhausto, con esos ojos verdes que una vez la habían mirado con adoración ahora llenos de una resignación que le partía el alma. Sentía las lágrimas secas en sus mejillas, el sabor salado en sus labios, y el peso aplastante de una decisión que nadie debería tener que tomar.
Escuchó los pasos antes de verlo. Pesados, furiosos, cada uno resonando contra el suelo de madera como un martillo golpeando metal. Aleksandr entró en la cocina como una tormenta contenida, con los mú







