Mundo ficciónIniciar sesiónLas 48 horas comenzaron a contar con la precisión cruel de una bomba de tiempo, cada segundo marcado por el tic-tac del reloj de la cocina que de repente sonaba ensordecedor en el silencio tenso de la casa.
Valeria permaneció inmóvil frente a la pantalla del ordenador portátil, donde el video había terminado de reproducirse pero la imagen final seguía congelada: Nikolai, ensangrentado y exhausto, con esos ojos verdes que una vez la había







