Mundo ficciónIniciar sesiónEl almacén abandonado en las afueras de Zúrich olía a óxido y traición, con vigas metálicas oxidadas proyectando sombras alargadas bajo la luz gris del amanecer. Valeria descendió del vehículo con las piernas temblorosas pero la espalda recta, consciente del diminuto rastreador que Aleksandr había insistido en implantar bajo la piel de su antebrazo izquierdo apenas dos horas antes. La operación había sido rápi







