Mundo ficciónIniciar sesiónEl reloj en la pared de la sala de espera parecía moverse en cámara lenta. Cada segundo era una eternidad. Cada minuto, una tortura.
Seis horas.
Seis horas desde que habían llevado a Sofía al quirófano. Seis horas desde que las puertas dobles se habían cerrado, dejando a V







