Valeria no salió de la habitación de Dmitri en todo el día. Marina le trajo comida que apenas tocó. Nikolai ofreció hablar, pero ella lo rechazó. Y Aleksandr... Aleksandr tocó la puerta cada hora, suplicando, rogando.
Ella ignoró todo.
Era medianoche cuando finalmente abrió la puerta. No porque hubiera perdonado, sino porque necesitaba respuestas. Necesitaba entender cómo el hombre que había jurado amarla podía traicionarla tan completamente.
Aleksandr estaba sentado en el pasillo, con la espald