La noche se consolidó sobre las laderas de la montaña, trayendo consigo un silencio pesado que sustituyó el estruendo de los sables y los gritos de la vanguardia. El Palacio de Hierro mostró señales inequívocas de recuperación bajo el nuevo mandato; las paredes de piedra negra dejaron de vibrar, las runas violetas del Cristal se estabilizaron en los corredores y el humo denso de las antorchas se disipó a través de los ventanales altos.
La guardia de honor del Rey de las Sombras se retiró por l