El silencio que siguió a las palabras de Sia se prolongó por el salón del trono, denso y cargado por una hostilidad que parecía adherirse a las paredes de piedra. El aire, impregnado con el aroma azufrado que el portal había dejado a su paso, se enfrió todavía más, haciendo que las respiraciones de los presentes formaran pequeñas nubes blanquecinas en el ambiente. El frío avanzaba desde las ruedas del vehículo de sombras, cubriendo el granito con una fina capa de escarcha que crujía bajo el men