75. Última vez
Ella giró bruscamente tras escuchar su voz.
Él estaba en la orilla, con la camisa abierta, el cabello desordenado y esos ojos que siempre le quitaban el aliento, clavados sobre ella.
Y le recordó a aquel momento que ella lo había llamado pervertido, el momento antes de que Caius se la llevara como su compañera a esta manada.
Las cosas habían cambiado demasiado y ahora la mirada de Erick hacía que le temblarán las rodillas, que cada parte de su cuerpo respondiera a él.
—¿Qué estás haciendo aquí,