71. Un error
A pesar de que había salido de la habitación, Eryx no podía sacarse de la cabeza a Lana, apretó los dientes recordando su figura desnuda sobre su cama con las piernas ligeramente abiertas, el pecho subiendo y bajando agitado, con su olor adictivo colándose por sus fosas nasales y el sabor de su cuerpo aún en sus labios.
Había querido ignorarlo.
Quedarse junto a ella.
Y gruñó molesto por ello.
"Mi manada es lo primero." Se recordó a sí mismo como si necesitara hacerlo.
—¿Te pasa algo, Alfa? —pre