68. Mi hijo tiene que vivir
El silencio que envolvió el bosque después de la muerte de Liam fue brutal, cargado de expectación y miedo.
La manada de Serigala, aquellos lobos que habían vivido bajo el yugo del terror de su Alfa caído, observaban a Caius con una mezcla de horror y reverencia.
De hecho, incluso la misma manada del Beta lo observaba con un asombro inquietante a pesar de que conocían perfectamente lo fuerte que podía llegar a ser pero esto iba contra toda lógica.
Caius, el Beta de la manada sangrienta acabab