40. Mi lobo está al límite

Zoe permaneció inmóvil en la habitación del Alfa, con el peso cálido y confiado de los gemelos sobre su cuerpo.

Hacía poco había salido de la casa de Caius para tomar un poco de sol, desde que se había herido a sí misma, Caius no la había dejado sola ni siquiera un instante, pero esa misma mañana el Alfa lo había llamado y había tenido que salir de la casa y ella apenas salió un par de hembras la interceptaron.

"—El Alfa te ha estado buscando, te necesita."

Para ella fue una sorpresa que a pesa
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