149. Defiéndete
Sus pies la guiaron hasta su celda.
Podía captar su aroma mezclado con un olor terroso y metálico a través de los barrotes metálicos y Lana se detuvo en seco al ver a dos machos custodiando su celda.
—Luna.
Ambos la miraron con sorpresa.
—Ábranme —se limitó a ordenar como si tuviera todo el derecho del mundo.
Pronto recordó las palabras de Zoe, sabía que su amiga no le mentiría así que intentó mostrarse firme ante ellos para ver si era obedecida.
Los machos se miraron entre ellos antes de pregu