150. Nadie volverá a pronunciar tu nombre
Nina recuperó su arrogancia y se lanzó hacia adelante con un gruñido, extendió sus garras hacia el rostro de Lana quien ni siquiera parpadeó.
Desvió el golpe con una facilidad insultante, agarró la muñeca de Nina y la retorció hasta que el hueso crujió.
Nina gritó, pero Lana no la soltó, la empujó contra la pared, sujetándola por el cuello con una sola mano.
—¿Esto es todo? ¿Esta es la gran Alfa que iba a criar a mis cachorros? Eres realmente patética, siempre lo supe, pero estabas tan protegi