141. Vamos a casa
Lentamente él se arrodilló frente a ella en forma humana, Lana se fijó en el torso desnudo cubierto de sangre y arañazos, él no estaba totalmente desnudo porque llevaba un pantalón, su presencia la envolvió por completo. Sus ojos oscuros la miraban con una intensidad que le cortó la respiración.
Detrás de él, en un semicírculo respetuoso, al menos treinta lobos de la manada observaban en silencio. Algunos en forma lobuna, otros humanos. Todos con la cabeza ligeramente inclinada. Todos con una e