142. Es nuestro macho
Caminaba al lado de Eryx, su mano aún estaba entrelazada con la de él. Los cachorros dormían plácidamente. Los machos los seguía en silencio, como una especie de respaldo que le calentó el corazón.
Pero no todo estaba resuelto.
Mientras avanzaban, la mente de Lana volvía una y otra vez a todo lo que había sucedido, también estaba preocupada por Zoe. Su amiga, ¿Cómo había podido olvidarla? La había encontrado inconsciente en la habitación de Eryx, sin los cachorros. El pánico de ese momento aún