125. Necesitas algo
Lana se dejó caer sobre la cama como si el colchón pudiera borrar lo que acababa de pasar entre ellos.
Se puso una camiseta vieja de él, la que encontró le llegaba casi a las rodillas diciéndose a sí misma que solo lo hacía porque no había nada más cómodo en el clóset para dormir y después de echar un vistazo a sus cachorros dormidos, se metió bajo las mantas con la respiración todavía entrecortada.
El olor de Eryx estaba por todas partes y eso la hizo contener el aliento, no quería seguir resp