114. ¡No la toquen!
Su lobo interior estaba completamente desquiciado. En ese momento, al punto en que no podía controlarse.
Su hembra huyendo, sus hijos llorando, otro macho metiendo las manos donde no debía.
El Alfa rugió y se fue directo a Axel.
El médico intentó detenerlo pero fue un error.
Eryx lo tomó del cuello como si fuera un muñeco y lo estrelló contra el suelo, el impacto resonó pero Eryx no se detuvo.
—¡Aléjate de mi Luna! —bramó el Alfa fuera de sí.
Axel escupió sangre y cayó a un costado inmóvil.
Pero