Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche se extendía como un manto de terciopelo negro sobre la mansión Draeven. Adriana observaba por la ventana, con la mirada perdida en la oscuridad. Su cuerpo aún recordaba la adrenalina del ataque, cada músculo tenso, cada sentido alerta. Pero había algo más, una corriente eléctrica que recorría su piel desde que Lucien la había protegido con su cuerpo, desde que sus miradas se habían encontrado en medio del caos. El







