El coche se detuvo con tanta suavidad que Jasmine casi no lo notó al principio. Estaba demasiado ocupada intentando no romper a llorar.
Sus tacones chasqueaban suavemente contra el pavimento mientras caminaba, con los brazos cruzados con fuerza alrededor de su cuerpo y el bolso apretado contra el pecho como un escudo. Mantenía la cabeza baja, parpadeando rápidamente para contener las lágrimas mientras su pecho subía y bajaba con demasiada rapidez.
Odiaba esta parte.
—Hola, preciosa —dijo una vo