La cocina desprendía un aroma tenue, como a azúcar empezando a caramelizarse y vainilla. Sofía estaba frente a la estufa, volteando un panqueque con soltura experimentada, aunque su atención no estaba del todo en lo que hacía.
El suave siseo de la mezcla al contacto con el calor llenaba el espacio silencioso, mezclándose con el tictac del reloj de pared y el zumbido ocasional de la nevera. Era una de esas mañanas lentas.
Jasmine seguía dormida. Y, por una vez, Sofía no salía corriendo por la pu