Luces doradas suaves barrían las paredes blancas, iluminando pinturas que parecían caos, genialidad o un accidente brillante, según a quién se le preguntara. Un murmullo de música clásica flotaba en el aire, un contraste marcado con el bajo retumbante del club al que Sofía estaba acostumbrada. Apretó ligeramente su bolso mientras Scott le sostenía la puerta.
—¿Estás bien? —preguntó, inclinándose ligeramente hacia ella.
—Sí —respondió con una pequeña sonrisa—. Solo me estoy preparando mentalment