El frío se había colado durante la noche, de ese tipo que convertía el salir de la cama en un trabajo de tiempo completo. Sophia apenas se dio cuenta cuando la luz se filtró por primera vez en la habitación. Se envolvió con fuerza en sus mantas, acurrucada como si intentara mantener el frío a raya, aunque no estaba funcionando del todo.
La noche anterior en el club había sido brutal: abarrotado, ruidoso, implacable. Sus pies aún le dolían, sus hombros se sentían rígidos y el agotamiento se le p