Cap. 90: ¿En serio? ¿Tú eres mi papá?
La puerta del apartamento se cerró tras ellos con un leve chasquido.
Teo se adelantó unos pasos, girando apenas la cabeza hacia atrás. Había algo raro en sus rostros. Iker no soltaba la mano de Amelia, y ella evitaba mirarlo a los ojos. El niño los estudió en silencio, con esa madurez precoz que lo distinguía, y fue Mateo quien rompió el momento.
—No soy adivino —dijo el robot con su voz mecánica y tono burlón— pero estos dos guardan un secreto. Y no es pequeño.
Amelia suspiró, sonrió con ternu