Cap. 91: ¿Caridad profesional?
Teo se acomodó en el sillón del apartamento, con Mateo a su lado y un vaso de leche en la mesa. El celular vibraba entre sus manos mientras establecía la videollamada. Su sonrisa era tan ancha que apenas podía contenerla.
—¡Contesten, contesten! —susurró, ansioso.
A los pocos segundos, la pantalla mostró los rostros de Mara y Armando, cada uno desde su casa, con pijamas a rayas y cabello alborotado.
—¡Hola, Teo! —saludó Mara, agitando la mano.
—¡Ya era hora! —dijo Armando—. ¿Dónde te habías met