Cap. 293: Un amor inesperado.
CAP. 110
Olvidándose por completo del dolor de cabeza, Fabiola se acurrucó más contra él, pegando la espalda a su torso y cerrando los ojos para aspirar el delicioso aroma a madera y perfume caro que desprendía su piel. Se sentía protegida, plena.
El movimiento hizo que Armando reaccionara. Soltó un suspiro bajo, estiró las piernas y abrió los ojos. Al notar la cercanía de Fabiola, se tensó un segundo, pero recuperó la compostura y se incorporó un poco, apoyándose en el codo.
—Lo siento, me que