Cap. 292: Un amor inesperado.
CAP. 109
—No, no es eso —respondió Armando, frustrado, apretando la mandíbula mientras la tomaba por los codos—. Pero estás ebria, Fabiola.
—No, estoy perfecta —replicó ella, arrastrando las palabras.
Intentó dar un paso hacia atrás para zafarse de su agarre, pero las piernas no le respondieron y se tambaleó con violencia. Armando reaccionó rápido, pasándole un brazo por la cintura para sostenerla contra su pecho antes de que cayera al suelo.
—Así no podemos hablar —sentenció él, con un tono fi