Cap. 270: Un amor inesperado.
CAP. 87
Teo se quedó inmóvil, con la mirada fija en la pantalla que todavía reflejaba el mensaje de Mara. La mandíbula se le tensó de tal forma que un pequeño músculo empezó a vibrar en su mejilla. El brillo de sus ojos, que hace un segundo era cálido, se transformó en una frialdad técnica, una señal de que su mente ya estaba procesando variables de riesgo a una velocidad que Vera no podía seguir.
—¿Qué pasa? —preguntó Vera, dando un paso hacia él. Al ver que Teo no respondía y apretaba el telé