Cap. 244: Un amor inesperado.
CAP. 61
Teo se acercó a Vera con lentitud, se quitó la chaqueta y se la colocó sobre sus hombros. El calor de él, su cercanía, su aroma, le provocó un escalofrío que no tenía nada que ver con el viento de la montaña.
—Hace frío y no debes enfermarte —murmuró Teo, asegurándose de que la prenda la cubriera bien.
Vera se estremeció ante la suavidad de sus dedos rozando su cuello por un segundo. Por un instante quiso inclinarse hacia él, pero recuperó la compostura y se ajustó la chaqueta con rigid