Cap. 242: Un amor inesperado.
CAP. 59
Armando entró en la suite del hotel arrojando las llaves sobre la mesa con un gesto de frustración. Teo, que estaba de pie junto al ventanal mirando hacia las montañas donde se ocultaba la cabaña, se giró de inmediato con la esperanza marcada en el rostro.
—¿Y bien? ¿Vera mandó a decirme algo? —preguntó Teo con una urgencia que no podía disimular.
Armando negó con la cabeza y soltó un suspiro pesado mientras se dejaba caer en el sofá.
—Nada. Al contrario, está muy enojada. Me echó de la