Cap. 247: Un amor inesperado.
CAP. 64
Siguieron cayendo trozos de la estructura y el calor se volvió insoportable. Armando, sabiendo que si se detenía morirían los tres, terminó de arrastrar a Fabiola fuera de la casa. En cuanto pisaron el pasto, Vera corrió hacia su hermana.
—¡Fabiola! ¡Háblame, reacciona, por favor! —Vera le daba palmaditas en las mejillas, desesperada al ver que no abría los ojos—. ¿Y Teo? ¡Armando, dónde está Teo!
Armando se puso de pie, con la ropa humeante y el rostro tiznado, mirando hacia la puerta