Cap. 234: Un amor inesperado.
Cap. 51
Armando aterrizó en Nueva York. En el aeropuerto evitó cualquier lujo y alquiló un sedán gris de modelo común. Se puso una gorra oscura, gafas de montura gruesa y una chaqueta de montaña usada. Condujo varias horas hacia el norte hasta llegar a Lake Placid, donde el clima era frío y el cielo estaba nublado.
Al llegar, recorrió las funerarias del pueblo buscando el nombre de Samuel Solís, pero no figuraba ningún servicio para él.
—Busco a dos muchachas que llegaron hace poco —le preguntó