Cap. 213: Un amor inesperado.
CAP. 30
La villa era pequeña y de una sola planta, construida con piedra clara y grandes ventanales que dejaban entrar la luz de la mañana. Para Fabiola, que no despegaba las manos de su pecho, aquello era un palacio, pero Teo la había elegido precisamente por su sencillez: era el tipo de lugar que pasaba desapercibido, una casa de campo bonita pero discreta para no despertar sospechas.
—Señor Solís, usted debe descansar ya —dijo Teo con un tono que no admitía réplicas, pero que carecía de su h