Cap. 212: Un amor inesperado.
CAP. 29
—Estás metida en este lío por mi culpa, así que ahora es mi problema —respondió él, sosteniéndole la mirada con una determinación que ella no esperaba—. Me haré cargo de ellos.
—¿Y qué propones, genio? —soltó ella con sarcasmo—. ¿Llevarlos a tu mansión en New York?
—Dame unos minutos y te lo diré.
—¡No entiendes que no tenemos tiempo! —gritó Vera, perdiendo la paciencia.
Teo reaccionó de inmediato. El pánico de ella era contagioso, pero él necesitaba mantener la mente fría.
—Está bien.