Cap. 196: Un amor inesperado.
Cap. 13
Luego de ese momento tenso, Teo no dijo nada prefirió meterse a la ducha. Vera fue a la cocina y se sirvió un vaso de leche, bebiéndolo con parsimonia mientras intentaba calmar la agitación que todavía le subía por el pecho. Instantes después, Teo apareció en la cocina, con el cabello perfectamente peinado y vistiendo una camisa de seda que parecía costar más que la vieja moto que ella tenía. Se ajustaba el reloj con una precisión que resultaba irritante.
—Ve a la ciudad —dijo él, sin mi